Som a l’octubre: celebrem, entre d’altres festes, la Festivitat de Nuestro Señor de los Milagros així com la Festivitat de la Verge del Pilar, molt arrelades des de fa segles en la religiositat popular. Quan jo era rector a la parròquia Mare de Déu de l’Esperança a Mataró, per la festa de la Verge del Carme (16 de juliol), em van demanar que acompanyés a la barca amb la imatge del Carme per un tomb pel port de Mataró. Molta gent esperava la seva arribada i seguidament es feia (i continua fent-se) una processó. És la religiositat popular. Assistint un any a aquesta processó, em deia un amic pastor luterà: “llàstima que nosaltres luterans –protestants- no tinguem aquestes manifestacions religioses del poble!”. Entenem con “religiositat popular” la modalitat que la fe adquireix en la cultura del poble. “Popular” no indica pas una classe social, sinó el conjunt de persones que viuen la seva fe des d’unes tradicions, costums, expressions religions senzilles… La religiositat popular té el valor d’accentuar la confiança senzilla i humil en Déu, en Jesucrist (per exemple, l’advocació del Señor de los Milagros) o en la veneració de la Verge (Pilar, Carme, Mercè….) i/o als sants/es. La religiositat popular sol estar també molt vinculada al culte als difunts.
Todos sabemos bien que desgraciadamente han desaparecido muchas manifestaciones religiosas y pequeñas tradiciones cristianas. ¿Dónde quedó la bendición de la mesa, del pan, de la comida? ¿Dónde quedó el ángelus o las expresiones cristianas de condolencia ante un fallecimiento? También ocurre que muchas procesiones de Semana Santa han pasado a ser un simple fenómeno turístico… Hoy en día una Semana Santa es importante en una ciudad por el turismo que atrae, no tanto por su contenido cristiano. A esto, añadamos que la Navidad la celebran las grandes firmas comerciales.
Sin embargo, la religiosidad popular tiene también su valor: porque es un modo de expresar la fe del pueblo. Los “belenes” de Navidad, las romerías a las ermitas de la Virgen o de algún santo, las reuniones de las hermandades…. son signos, señales de la fe del pueblo. Y, por otra parte, tampoco somos quienes nosotros para menospreciar y condenar las manifestaciones religiosas de otros pueblos, comarcas y/o países: sus procesiones, hermandades, sus ritos, devociones, etc… Haríamos bien en respetarlas y callarnos. ¿Religiosidad popular, devociones, lugares de encuentros de oración? Bien está; però teniendo en cuenta que la Revelación plena es Jesucristo: lo que Dios nos quería decir se llama Jesucristo.

